Os paso una idea sencilla y efectiva, por si a algún papá o mamá le pasa lo mismo que me pasaba a mí con Ian.
Cada vez que le llamaba para comer, cenar etc. Ian se enfadaba contestando airadamente.
Coloqué este artilujio, un timbre llamador de recepción de hoteles, y le expliqué que a partir de entonces, cuando llegara la hora de las comidas y cenas, daría dos toques al timbre para que bajara a comer.¡¡MILAGROSAMENTE!! se acabaron los problemas. Y es que nuestros niños¡¡ nos agudizan el ingenio!!







Creo que en esta sociedad es necesario que todos seamos conscientes de la diversidad que existe, que ésta es tan natural como respirar y que esa diversidad forma parte de un paisaje, donde los distintos matices pueden y deben crear un horizonte común y maravilloso.
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