Mi padre se ha marchado sin hacer ruido. Tan deprisa que apenas me ha dejado aliento para continuar. Ya no me queda nadie. Nadie de aquel núcleo familiar en el que nací y me crié. Ese que componíamos mis padres, mi hermano y yo.
Es duro. Muy duro seguir adelante con este sentimiento de soledad que me atenaza el corazón y que lo aguijonea sin cesar con lo que ahora son, únicamente, recuerdos.
Mi padre fue una persona fuerte, con un gran sentido del deber, honestidad y responsabilidad. Un hombre justo que vivió su vida sin meterse en la de nadie.
Desde hace dos meses era totalmente dependiente y estaba conmigo en casa. El Alzheimer, los problemas pulmonares, las arritmias... Se convirtió en un enfermo tan tierno y dulce como un bebé; dejándonos a todos un sabor a miel entre los labios.
Dos meses de angustias, prisas y urgencias al hospital no bastaron para proporcionarle el aire que sus maltrechos pulmones necesitaban. Y se fue... se fue deprisa. Con la emoción de volver a ver a su mujer y a su hijo. Les echaba tanto de menos...¡tanto como yo! Pero a mí todavía me queda mucho por hacer en esta vida antes de volver a verles...Solo espero que desde donde estén puedan sentirse orgullosos de mí.
Sé que lo dificil viene ahora, desgraciadamente tengo experiencia para saber que me quedan meses de aflicción. Un dolor que solo yo he de sobrellevar pues, a pesar de las maravillosas palabras de consuelo que recibo de familiares, amigos y de todos vosotros, palabras que agradezco enormemente, esta tristeza es solo mía. Una losa que únicamente el tiempo podrá apartar de mi corazón.
Solo me queda deciros que disfrutéis al máximo de vuestros seres queridos, que les améis y se lo demostréis cada día porque, desgraciadamente, no son eternos. Antes de darnos cuenta desaparecen de nuestras vidas, dejando una herida abierta que no se cierra jamás.










Creo que en esta sociedad es necesario que todos seamos conscientes de la diversidad que existe, que ésta es tan natural como respirar y que esa diversidad forma parte de un paisaje, donde los distintos matices pueden y deben crear un horizonte común y maravilloso.